He tardado bastante en volverme a poner a los mandos, dos semanas de hecho. Muchas cosas han pasado, muchas cosas me han pasado por la cabeza. Algunas por suerte se han solucionado, otras no. Gente a la que dar gracias y que desde aquí yo se las doy de corazón, sabéis quien soy y por que. Otras, pocas, a las que dejarles un trocito de rencor y oscuridad. Que la disfruten.
Ya estoy graduado, por fín. Este curso se acaba (de una puñetera vez) y llega la tan temida y maligna selectividad (buuuh.. mieedo.. mieeedo) La verdad que por ahora me es indiferente, por ahora...
Como todos podéis ver en la derecha, me toca hacer algo sobre la sociedad... así que entremos al trapo. Uno de los grandes problemas en las relaciones humanas es la subyugación de unos miembros, el control, la sumisión de unos a otros de forma consentida. La lucha de los esclavos romanos, la revolución francesa, la lucha del proletariado, octubre rojo, la primavera del 68...
¿Dónde quedó aquello? Ubi sunt. ¿Qué fue de la lucha de los trabajadores para reivindicarse? De su lucha por un mundo mejor, de la lucha contra el poder y la sumisión, de la lucha por una vida mejor, del derecho a ser libres y autogobernarse. ¿Qué ha pasado en el país del frío en el que los pobres viven en la más absoluta miseria y los ricos se aprovechan del capital? ¿Volverán los puños de rojo otra vez alzarse en una nueva lucha contra el dios capital? No, no volverán, no mientras sigamos así. No mientras el futuro siga dormido, mientras nuestras conciencias sigan en este estado de duermevela. No
Me avergüenzo de mi juventud, de mi generación, una generación con grandes defectos e incapaz de cometer los mismos errores que nuestros abuelos, un peligro que siempre está ahí. Un peligro que se aumenta en esta semi-inconsciencia a la que están sometidos muchos. Jóvenes y adolescentes que repiten como autómatas lo que sus mayores les dicen, lo que cierto burgués presidente de un gran partido les dice. Es esa falta de fe en el poder del pueblo, esa falta de espíritu, ese dejar hacer a los políticos el que nos precipita al abismo. De poco servirán los símbolos y los ideales cuando ya no quede nada que revivir, cuándo nos hayamos convertido en meras máquinas para los grandes señores del capital. No serán necesarios grandes discursos pues ya nadie los escuchará. No habrá grandes mítines, ni manifestaciones, dado que todos tragarán como putas la mierda de vida que les ha tocado vivir. Somos nosotros los que nos dejamos manipular y usar. ¿Qué dirían los padres de la república de nuestra falta de fe? ¿Qué diría Pablo Iglesias al ver que su partido se ha convertido en un maldito nido de traidores e hipócritas capitalistas. Grande es el daño que han hecho a sus ideales. Un partido que no tiene nada ni de Socialista, ni de Obrero y menos de Español. No quiero ni pensar que habría pasado si hace un siglo el proletariado hubiese tenido el acceso a la cultura que tenemos hoy en día. ¿Os imagináis un URSS justa y verdaderamente gobernada por el pueblo? ¿Os imagináis a un pueblo alemán que no habría caído en el tremendo error de un régimen nazi? En cambio nuestra generación cuanto más estudios tiene más gilipollas es, más fácilmente se deja evadir. Hay una triste realidad, un realidad a la que no se la puede dar de espaldas, un serio problema con el que hay que combatir. ¡Lápices en alto ha llegado la hora de despertar mentes dormidas! El alcohol y las drogas son la única forma de diversión para mis camaradas y muy pocos se salvan a ella. El mundo se está yendo a la mierda y quien diga lo contrario es porque acepta lo que le ha tocado vivir, lo acepta porque o bien se beneficia o solo le importa el mismo. Se me ocurren diversas razones, todas de ellas muy rastreras sin duda. Este no es el camino, no quiero ver a mis compañeros de borrachera hoy y mañana también. Y menos pensar que ellos son los futuros abogados, ingenieros, médicos, arquitectos. Una verdadera vergüenza. Hay muchas formas de divertirse y no se debe enfocar la vida hacia una sola. Hay una verdadera carencia de pasión en lo que se hace, en nuestra formación. No se puede defender a la derecha, pues ella ataca nuestro estatus como pueblo, como trabajadores, como estudiantes, como proletarios. No se puede defender a la Iglesia, a esa entidad que históricamente se ha aliado siempre con el poder, a ese monstruo que debe pagar por todos sus pecados. Muchos me dirán, no pudes culpar a alguien de lo que no ha hecho y os diré: No se puede culpar a un hijo de los errores que ha cometido su padre y es totalmente cierto, el no ha elegido ser su hijo, pero si se puede culpar a cualquier sacerdote, obispo o prelado de los errores cometidos por la Iglesia. Nadie les ha obligado a entrar en la secta, han entrado por su propio pie, sabían lo que había y les toca apechugar, apechugar y callarse la boca que no tienen ningún derecho a decir lo que tenemos que pensar los demás. Nuestro derecho a vivir y nuestro derecho a pensar lo que nos dé la gana que para eso no nos dedicamos a decirles lo que tienen que hacer. Derecho a ser libre. Derecho a reivindicarme.
Ya es hora de comenzar a pensar, de eliminar los vicios y drogas que usan los gobiernos para manipularnos.
Ya es hora de levantar nuestros corazones y nuestros puños hacia un nuevo amanecer.
Venceremos
No hay comentarios:
Publicar un comentario