En el continente más pequeño del Mundo Elemental vivían los elfos, los antiguos elfos descendientes de los Primeros Nacidos. El continente, llamado Elvand, se hallaba aislado de los problemas del exterior, de las cruentas guerras que asolaban los otros dos continentes y la multitud de islas que los circundaban. Una densa bruma cubría sus costas, una densa bruma que imposibilitaba la navegación y el desembarco a todos aquellos que no fuesen de la bella raza. Por si no fuera poco, escarpados arrecifes y traicioneros acantilados hundían los barcos de aquellos insensatos atrevidos que intentaban entrar en la isla. Sólo por dos puntos de Elvand se podía penetrar, uno era el puerto comercial, fuertemente vigilado por la flota élfica y el otro una pequeña playa enfrente del archipiélago Marino. Los elfos conscientes de que este podía ser un punto débil formaron unas defensas naturales impenetrables. Fue el mismísimo Asuel, el primer rey Halcón de los elfos, ayudado de los dríades y los magos de la Tierra, quien concibió la idea. Tras su creación bautizó el lugar como Bosque Serál, pero al final la gente acabo llamándolo Serál a secas. En el centro del bosque mandó construir un gran castillo, tan grande y alto que desde allí podía visualizar toda la extensión forestal. Como el rey no podía vivir allí, pues no era lugar para su excelencia le dio el bosque como propiedad a Nardala, hechicera. Era evidente que ella sola no iba a poder controlar todo el bosque. Llamó a los hombres de la Esencial Estirpe, hombres trabajadores y fieles. Un pueblo con ellos formó cercano al castillo. Todas las especies posibles habitaron el bosque, pronto en el Serál crecieron los más altos árboles, árboles con vida propia, árboles que no se verán en ningún otro lugar del Mundo Elemental, entre los árboles vivían todas las especies posibles. Los humanos con Nardala, hechicera ayudaron al bosque, les fui asignada unos pequeños terrenos en los que cosecharon aquello que el Serál no les podía dar, esto es, trigo. Con el tiempo las ninfas también llegaron al lugar fueron los últimos seres junto a los unicornios en asentarse en el lugar. El trabajo conjunto de humanos y ninfas, junto con el anterior de los dríades convirtió el lugar en el más excelso, bello y salvaje del planeta.
Durante generaciones los humanos se cruzaron entre ellos y en algunos casos con las ninfas, creando una nueva raza, la mal llamada raza de los Elfos Silvanos. Más bajos que los humanos de todas las razas, con los ojos rasgados y las orejas puntiagudas y un color rosáceo pálido muy característico. Transcurrió el tiempo y los Elfos Silvanos vivieron en el interior del bosque, cuidando de los grandes árboles a los que ninguno de las otras dos razas llegaban, las ninfas ocupándose de los animales y las flores y los humanos ayudaban a la gran hechicera en sus tareas. Estos humanos fueron los más afortunados del mundo, no sucumbieron a las guerras de religión ni al mal que habitaba en su tierra natal. Tan afortunados que solían vivir de media unos doscientos cincuenta años.
Nardala gobernó sabiamente el bosque durante tres mil años, evitó que el bosque creciera más de lo establecido y le dio la forma que todavía hoy conserva. Ella sólo tenía que rendir cuentas al rey halcón, era una de los elfos más independientes del reino, más que los aristócratas o la familia del rey. Pocos escritos se conservan de esta remota época y de los sucesos que acaecieron en el interior de El Serál. Dos hechos son muy remarcables del gobierno de esta sabía elfa. El primero fue la expulsión de los hombres lobo, los vampiros, los fantasmas y los endiantos (mariposas gigantes que sólo comen carne humana). Toda una declaración de intenciones sobre los hijos de la sombra, los hijos del quinto elemento. Milenios después serviría de fundamentación para las cruzadas.
El otro gran acontecimiento de su vida fue su muerte. En el año 2998 de la fundación del bosque, los elfos corruptos intentaron tomar el continente. Sobre el nacimiento de estos seres y su historia ya hablaré en su momento, respecto a lo que nos atañe, la gran hechicera vigilaba el mundo exterior y lo que ocurría en él sentada frente a su oráculo. Sentada en una gran silla en la torre más alta de su castillo. Desde allí Nardala vio venir la flota, miles de naves de negras velas y ligera casco surgían las aguas hacía la pequeña playa que formaba parte del Serál. Nardala avisó a su rey, un mensajero partió inmediatamente hacia la capital, uno de elfos que tomaban descanso mental en su bosque. Pero todo sucedió demasiado deprisa, antes de que el rey halcón pudiese reunir a sus tropas los elfos ya habían bordeado el continente. Nardala a sabiendas del peligro que corría su tierra cumplió con su cometido, defender su país, defender su bosque. Llamó a las armas a humanos y elfos silvanos. Desde los árboles los elfos y a cinco metros de distancia del agua, donde comenzaba el bosque los humanos se prepararon para luchar. Todo previsto por si su plan no daba resultado, un plan que finalmente dio resultado aunque no el esperado. Nardala canalizó las energías mágicas del bosque a través de su cuerpo para lanzar un gran hechizo. El hechizo se lanzó con efectividad destruyendo la flota enemiga a costa de su vida, su cuerpo no pudo soportar el torrente de energía y murió.
Había salvado a su patria, cuando llegó rey con su ejército, poco pudieron hacer salvo honrar a la muerta y poner en su lugar a su hija, Narvan.
Narvan, hechicera gobernó durante cuatro mil años y gran parte de ese tiempo lo dedicó a restaurar el poder mágico que el bosque había perdido. Su gobierno fue de prosperidad y riqueza para el bosque. Finalmente cuando su hija alcanzó la edad adulta, cuatrocientos años para los elfos, abdicó en ella para recorrer mundo.
Naire es la gran hechicera actual y tiene quinientos años de edad, promete ser una gran hechicera, más que su madre, como fue su abuela y es sin duda más bella que las dos. Alta incluso para los cánones elfos, con el pelo rubio que le cae sobre los hombros, muchos la tachan de frágil pero desconocen la furia y el poder que lleva en su interior, la fragilidad solo es mera apariencia. Bellas flores adornan su cuerpo y su ropa tejida con hojas e hilos del río, una sustancia que solo se halla en el bosque y que solamente las ninfas saben usar. Naire lleva solamente cien años gobernando en El Serál. y es en este momento cuándo nuestra historia comienza.
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